jueves, 17 de julio de 2008

La oportunidad perdidad de la Argentina

Ahora cuando hablan de la oportunidad perdida de la Argentina no estoy de acuerdo. Me parece que con sectores como el del gobierno y el campo mismo, nunca tuvimos una oportunidad. Hablar de la oportunidad perdida es justificar infantilmente que no pudimos. "La oportunidad perdida" es solo una excusa.
Me parece que más que oportunidades perdidas hay un lento y largo proceso de consolidación democrático. Ahora bien, hay que entender que la transición democrática es muchas veces entendido como un proceso de un regímen autoritario a una democracia como la de los Estados Unidos o Europa. En este sentido en esta propuesta de transición hay un punto de origen y llegada fijos. Pero me pregunto ¿Como sabemos a donde tenemos que llegar cuando todavía no hemos estado allí?
Entiendo la fascinación por la abundancia y confort y de las democracias del norte y la aspiración de parecerse a ellas. Casí como en el aforismo del ejército norteamericano en Vietnam contado por Kubrik en Nacido para matar (Full Metal Jacket): -Adentro de cada Vietnamita (Gook) hay un americano intentando salir. En este sentido la Argentina sería una Europa o Estados Unidos adolescente. Un adolescente rebelde que se resiste a crecer y asumir su adultez. Un Hamlet que por resistir sus destino crea la ruina de su familia.
La actitud adolescente está aquí en querer ser como ellos. En idealizar de forma infantil aquellos pueblos. Esto se puede ilustrar con el esquema del yo ideal y ideal del yo que propone Freud. El ideal del yo tiene que ver con una identificación simbólica, o como el establecimiento de la propia imagen a partir de un Otro. Este Otro no es un otro real, sino un lugar vacío, la simple noción simbólica de que hay alguien, un Otro que nos devuelve una imagen de nosotros mismos. Por el otro lado tenemos el yo ideal. El ideal del yo opera en un nivel imaginario -posibilitado por ese eje simbólico- que permite identificarnos con aquella imagen que nosotros queremos tener de nosotros mismos.
Hablar de la oportunidad perdida y pensar las transiciones a la democracia como el tránsito a las democracuas europeas o norteamericanas es confundir el ideal del yo con el yo ideal. Esto es confundir y superponer la mirada de uno que proviene de afuera (incluso tampoco esta mirada es Real sino simbólica) con la mirada con la que nosotros nos gustaría identificarnos. Aquí el problema es confundir lo que nosotros nos gustaría ser con lo que nosotros creemos que al Otro le gustaríamos que fueramos. Esto sería si a la pregunta de -¿Como te gustaría ser?- respondiéramos como Europa o Estados Unidos.
Justamente esto se desliza al nivel de la ideología en los discursos que comparan todo el tiempo a la Argentina con otros países. Cuando se dice que Chile o incluso Brazil han logrado "salir", acaso como si hubieran podido emigrar a otro lado. Y aquí se debe entender que queremos decir con ideológico. Justamente cualquiera que dice cosas como estas diría sin vacilar que lo de ellos no es ideológico. Que lo que opera en su discurso no es la ideología sino otra cosas, la razón, el sentido común, que por el contrario la ideología es lo "otro", lo que convenientemente se encuentra en oposición a lo que él dice. La ideología es solo si opera inadvertidamente. La ideología es lo que opera sin que nos demos cuenta y necesariamente le atribuimos poca importancia. Un ejemplo muy simple -inmortalizado por Althusser- sería una persona que dice no ser religiosa y se persigna cada vez que pasa por una iglesia. Si uno le preguntara a esa persona porque hizo la señal de la cruz él le restaría importancia y seguiría sosteniendo que no es una persona religiosa.
La Argentina pierde oportunidades cuando se fija obstinadamente en una idealización imposible de realizar: ser otro. Ser como Europa o Estados Unidos. ¿Porque nadie dice ser como debería o podría ser la Argentina? ¿Porque nos falta la imaginación para pensar un país que no se parezca a los demás?
La imaginación al poder en este caso sería una propuesta indispensable para pensar esta nueva Argentina que siga una vocación propia. Necesitamos imaginarnos a nosotros mismos. Si queremos tener una oportunidad tenemos que olvidarnos de las miradas de los Otros y realizar un acto de afirmación de la propia identidad.

Ricardo Esteves es empresario - Ricardo Esteves es politólogo - Ricardo Esteves es Filósofo