jueves, 26 de abril de 2012

Una cuestión de fé: Nietzsche entre la retórica y la teología

Por dios -que no existe, o que para Nietzsche ha muerto- libranos de una vez por todas de una retórica religiosa, de los discursos de los pastores protestantes (de los curas católicos, los evangelistas y toda la moralina proto-cristiana) y las teologías onlogizantes.
Como la conclusion de la crítica de la religión de Marx, la superacion de la crítica de la religión es abandonar la crítica sobre la religión. Que ahondar en esta tarea no nos llevará a liberarnos de la religión sino por el contrario nos atrapará de una manera que nos mantendrá -más allá de nuestra adhesión- dentro de la lógica religiosa.
En ese sentido comienza (en las contemplaciones intempestivas)90 la crítica a más que una posición, sino un gesto, religioso de Nietzsche. Que la adopción de la retórica, el tono, y la prosodia del sermón religioso -aunque no deje de haber algo de ironía en estos usos- hacen de su discurso una reacción a cierto tiempo, a cierta cultura, más que a una idea de época, y por sobre todo a sus pretensiones, sus creencias, su fé, su moral y su retórica.
En segundo lugar, y un poco en tensión con las lecturas de los estudios de Nietzsche en retórica Descripción de la antigua retórica (Darstellung derantiken Rhetorik) que al parecer data de  entre1872 y 1878 y que nos sugeriría que la verdad esta sujeta a la persuación.
Entre una postura y la otra, entre la fé, la creencia de que algo es verdad, y creer en algo por persuación, por una manipulación de las figuras retóricas para conmover y convencer a alguien, existe un resto, un espacio inexplorado e irreconciliable entre la retórica en la fé. De cualquier manera en ambos casos queda claro que la verdad queda sujeta a através de que mecanismo de persuación, sí la fé, sí la persuación, si la razón fue, lo que en última instancia logró convencer al sujeto de una verdad, cualquiera, sea o no cierta.
En algún sentido aquí hay una pregunta de eficiencia, no en términos sistemáticos, sino en términos de capacidades, fuerza para movilizar distintas creencias.
En la primer contemplación intempestiva Nietzsche introduce 3 preguntas sobre la fé (en un sentido ámplio, la fé en la cultura, en la historia alemana y su espíritu) que son movilizadoras como lo es la introducción de las palabras y las cosas de Foucault donde menciona el cuento de Borges el idioma analítico de John wilkins, que nos hacen reconocer que nos econtramos frente a nueva lógica, otra forma de ver y entender el mundo, un gesto que quitará a la verdad de todo estatuto de validez reemplazándolo por el estatuto de la fuerza (no necesariamente en términos de violencia) como capacidad de introducir pensamientos jóvenes (no nuevos) vigorizantes, llenos de coraje para construir un nuevo mundo.
En estas consideraciones intempestivas Nietzsche se pregunta sobre la Fé, no sobre cualquier fé, sino la fé en la "nueva" cultura alemana, truinfalista, vigorosa y heredera (en escencia) del mundo griego.
Las 3 preguntas que aquí se hace Nietzche son 1) Como imagina esta nueva fé su cielo, 2) hasta donde llega el valor que le proporciona esta nueva fé 3) como escriben sus libros.
Estas 3 preguntas no son fortuitas. Es una pregunta sobre la fuerza y la verdad. Con que fuerza la fé está dispuesta, o es capaz, de defender ciertas creencias.
A diferencia de la mirada retórica, donde la persuación descansa en un poder, -de varios factores- pero principalmente de la manipulación de los tropos, las figuras, en otrás palabras, la estética y llegar a lo verdadero por medio de este acceso.
En tal caso una mirada cínica de ambas lecturas plantearía un Nietzsche centrado en lo bello y sublime como verdad y por el otro lado el creyente religioso que mientras más se apega a su creencia mayor es su verdad.
Para no caer en ninguna de las dos quedémenos en la intuición que la cuestión de la verdad es secundaria, accesoria, a lo que puede llegar a despertar en el sujeto la persuación y la fé y como la verdad está atrapada en esta tensión de fuerzas que debe resolverse mediante la imposición de una por la otra