domingo, 29 de abril de 2007

Javier Giannini: El periodista agredido en un acto de Blumberg




Estimados colegas:

Con muchos de ustedes nos conocemos y con otros no. Para estos últimos, mi nombre es Javier Giannini tengo 39 años y soy periodista radial de FM VOCES (107,7) y FM LIBERTADOR (89,3). En la tarde de ayer, como alguno de ustedes, me encontraba cubriendo una marcha por la seguridad que se llevó a cabo en Lomas de Zamora y que entre las presencias políticas más destacadas, contó con la presencia del ingeniero Juan Carlos Blumberg, el diputado provincial y candidato a gobernador por el PRO, Jorge Macri y el concejal representante en Lomas de Zamora por dicha fuerza política, Carlos Fiorentino. Una vez culminada dicha marcha y frente a la puerta de entrada al municipio por la calle Sáenz, dio comienzo una rueda de prensa en la cual, tuve "la osadía" de preguntarle al ingeniero Blumberg, qué pensaba de aquellos que decían que
utilizaba la muerte de su hijo Axel para obtener un rédito político al respecto. Pregunta ésta, que no solo tiene que ver con la opinión pública de distintos actores políticos del ámbito local, provincial y nacional, sino que también miles de bonaerenses y argentinos se realizan sin haber tenido jamás la oportunidad de escuchar respuesta a la misma, porque entre otras cosas, nunca le fue realizada. Para mi sorpresa, y la de los colegas de medios locales y nacionales presentes (La Nación y Perfil, entre otros) el ingeniero abandonó el tono habitual que lo caracteriza ante la opinión pública, para elevar notablemente su tono de voz y hacerme saber que ante
todo se trataba de gente "mentes podridas" entre la cual no tuvo ningún tipo de tapujo en incluirme con una mirada desencajada e intimidante. Mientras Blumberg continuaba subiendo de tono para conmigo, detrás de él, un viejo conocido de la ¿política? local, llamado Juan Carlos Véliz, comenzó a hacerme saber que mi pregunta era "mala leche" y conjuntamente con él, un grupo considerable, de los aproximadamente 40 concurrentes que tuvo la marcha, comenzó a hacerme conocer preguntas y sentencias. Las preguntas entre algunas otras, hacían referencia a cosas como: ¿Qué preguntás, gil? ¿Qué decís, puto? ¿Vos sabés lo que significa que te maten un hijo, zurdo de mierda? Y entonces comenzaron los punta pies a los tobillos, las patadas desde atrás en las pantorrillas y algunos insultos más que subieron de
color, cuando una vez más, Véliz, en una actitud que contó con una enorme intencionalidad tribunera y desde ya una falta de verdad absoluta, me espetó
en voz alta y amenazante: ¡No te rías! ¡¿Encima te reís?! A todo esto y a esta altura, un acompañante de la marcha le hizo saber a los presentes a viva voz: ¡Yo se dónde vive! ¡Yo lo conozco y se hasta dónde guarda su coche! A partir de entonces pasé momentos realmente difíciles que lo más suave que trajeron consigo, fueron invitaciones pocos gentiles a retirarme del lugar antes que me muelan a palos También alguno de los presentes, me hizo saber que como evidentemente no conocí el frío de una 45 en la cabeza, muy pronto lo conocería y entonces, todo para mi familia y
para mí... Iba a ser muy distinto.
En medio de tanto agravio y acoso, los dirigentes allí presentes, no se molestaron un instante por lo sucedido y no me ofrecieron garantía alguna a la hora de retirarme. Para los que allí estaban, evidentemente, yo era uno de los malandras que pretenden linchar si alguna vez les toca ser gobierno. Nadie se encargó de decirle a los exaltados concurrentes, que yo soy solo un periodista que había realizado una pregunta.
Quiero contarles que una vez finalizadas las agresiones de todo tipo, Jorge
Macri llegó hasta una esquina donde me encontraba, para decirme que
reprobaba lo que allí había sucedido. Me hubiera gustado que lo dijera en el
momento adecuado: delante de los intimidadores y pateadores de tobillos en
pleno ejercicio de funciones.
Quiero destacar también que hasta estas horas de la noche, el único dirigente del PRO que se preocupó por mi situación, fue Pablo Portell.
También es justo aclarar que muchos dirigentes de distintos partidos políticos aún no se han enterado de éste hecho que seguramente repudiarán, o al menos eso espero.
Finalizados estos tristes hechos, los colegas de los medios nacionales me
ofrecieron espacio en sus diarios para realizar juntos un repudio y una denuncia pública ante tamaño hecho de intolerancia por parte de gente que pretende gobernar brindando "seguridad" por sobre todas las cosas. No acepté. Quizá por temor. Quizá porque entre otras cosas pensé que el suceso, sobre todo en épocas de campaña, podía servir a sectores opositores a Blumberg y a Macri para atacarlos políticamente. Pero por sobre todas, no acepté porque no quise hasta éste momento, hacer uso del arma que es más poderosa que la espada y no es otra que la pluma.
Digo hasta éste momento porque al llegar a mi hogar, dos horas después del lamentable suceso narrado, me recibió la palidez de mi esposa, a quien vía telefónica, le hicieron saber primero que nuestros hijos corren peligro, con tono amenazante. Y en segundo término, que yo estaba muerto.
Quiero decirles colegas, que temo por mi y mi familia. Quiero decirles que
son ustedes mi fiscalía. Que en ustedes deposito mi absoluta confianza de avanzar con las investigaciones, en caso de que algo me suceda a mí o mi familia. A mi casa, mi auto, las radios donde trabajo o la productora televisiva de la cual soy el productor general. Quiero también que sepan que no temo solo por el presente sino fundamentalmente por el futuro. Estamos ante la presencia de gente que sabe esperar en la sombras, la hora de volver a instalar el miedo, la intolerancia, la prepotencia y la altanería por encima de todo. Así que si misteriosamente me asaltan y balean, sean mis fiscales. Así que si me estrolo con mi coche por alguna falla mecánica o
humana, sean mis fiscales. Así que si me caigo porque tropecé con una baldosa, sean mis fiscales... Durante los próximos 20 años al menos, sean mis fiscales.
Un fraternal abrazo a los amigos que me acompañaron en tan mal trago:
Gracias Ariel Maciel, Gracias Memo Piaggio. A todos los demás, gracias
también y espero nos reencontremos pronto.

Javier Giannini
PD: Espero sepan disculpar los errores narrativos. Es una carta escrita de
un tirón y empuñada y dictada por la emoción.

1 comentario:

Matías Maciel dijo...

Lamentable, aunque no inesperado. ¿Qué día ocurrió exactamente? Al final, ¿tuvo repercusiones en los medios nacionales?