sábado, 9 de abril de 2016

Comentario de la película "Spotlight"

“Querida, encogí a los niños” Unheimlich: el horror de lo familiar.

Spotlight trata un tema abyecto de forma transversal -la única manera de ver algo ominoso imposible de encarar de frente- con mucha elegancia evitando cualquier clase de amarillismo en el abordaje de esta delicada problemática. Es una película que sabe resguardar el secreto de su nudo conflictivo con tanta discreción que en su inicio el espectador puede pasar por desapercibido que se encuentra ante una obra de arte de calibre por su temática y lenguaje cinematográfico. Este film tiene gran valor testimonial en términos de la manera que reconstruye un episodio verídico de interés social sin agotar en eso su contribución al género dramático. El relato equilibra muy bien sus aspectos cinematográficos aunque la trama puede ser tan absorbente que logre desplazar a segundo plano sus atributos fílmicos. La narrativa plantea un ritmo y una enunciación lenta y distante que exige cierta atención del espectador. Una vez expuesto el nudo la película apela al encanto por el oficio, en este caso, el periodismo de investigación y el profesionalismo obsesivo y meticuloso. Esta es una película sobre una problemática social en torno al abuso de poder, la tenaz búsqueda de la verdad, y el compromiso incondicional con la profesión periodística.
La actuación del reparto -que establece un núcleo orgánico en la historia- se destaca por la presentación de personajes genuinos, personas comunes, que lejos de ser heroicas, encaran su trabajo con ese compromiso. Mark Ruffalo, Rachel McAdams, Liev Schreiber complementan el personaje de Michael Keaton compartiendo el protagonismo de lo que se presenta (de forma bien lograda) cómo un trabajo de equipo. Keaton casi presenta un “physique du rol” de periodista -papel que ya ha interpretado de forma brillante en el “Diario” (1994), ópera prima de Ron Howard- que le sienta a la medida. En este caso el resto del elenco no es opacado por su figura sino que reluce grandes actuaciones del reparto. Es un gran logro de esta película mantener el relato en la búsqueda intensa de los protagonistas, en sus relaciones con los demás personajes, evitando recursos dramáticos sensacionalistas. El director Tom McCarthy logra mantener una posición “objetiva”, “neutra”, que permite asomar una sutil crítica a la religión y al periodismo. Una crítica dirigida a crear conciencia más que polémica sobre un tema desgarrador.
Si tuviéramos que pensar en la moraleja de esta película (si la hay) es que “no hay peor ciego que el que no quiere ver” y que muchas veces el peligro no se encuentra en el extraño que desde afuera nos hace ver el mundo de otra manera sino en lo familiar y conocido donde el vínculo de confianza se vuelve perverso.


La película es una gran ficción que no deja de ser un hecho verídico que es sostenido al final por una larga lista de casos de abusos de menores por parte de autoridades religiosas que involucra al espectador personalmente al mostrar el caso no cómo un acontecimiento local aislado sino cómo una epidemia global que puede afectar a todos … los católicos.
Esta película brinda un goce estético y puede ofrecer una efímera sensación de justicia. Pero más allá de cualquier idea elevada Spotlight confirma la apreciación sobre la religión de Marx o Nietzsche: “El cristianismo es la peor enfermedad de la humanidad”.