viernes, 13 de abril de 2012

Consideración Intempestiva sobre la cultura filistea

Consideración Intempestiva sobre la primer consideración intempestiva de Nietzsche: 

Si alguien desprecia más que Nietzsche la cultura filistea alemana representada en Strauss y su época soy yo. Me rompe el corazón -en absoluto- que la grandiosa victoria de Alsacia y Lorena no pueda manifestar en su complitud la grandeza de la cultura alemana. O al revés, como esa cultura victoriosa no es capaz de asumir su propia grandeza con toda la gloria y pompa que eso requiere. Pobre Fredrich -testigo- de la cobardía, -él lo llama (como un hábito no superado de su padre) filisteismo- de la cultura alemana en asumir su grandeza, ya no en un ámbito, un dominio de la técnica específica, sino por algo agregado y superior a las partes en sí mismas, sino en un todo cualitativo que es la cultura. Evidentemente -para Nietzsche- Alemanía posee una cultura genuina, superior, pero que no posee el coraje de asumir lo que esto implica ejercer una superioridad estética y por tanto moral, en nada más y nada menos que Europa, que es lo mismo que decir el mundo mismo. Esto desagarra al joven Fredrich que a pesar de reconocer que esta cultura alemana ha alcanzado la madurez, que ha conseguido un estilo que da unidad y le permite distinguirse como cultura alemana. El estilo, este elemento que brinda sentido, unidad y complitud a la cultura, es algo que los alemanes han alcanzado. Aunque Nietzsche encuentra en este estilo una fórmula carente de demanda de toda originalidad. En otras palabras, que hace de cualquier obra de la cultura alemana, una obra filistea, (porque deposita en su estilo todo aquello sustantivo que hace de ella una obra de arte). El Filisteo -como en la figura bíblica (otra de mis referencias favoritas junto a la cultura alemana) es un (pueblo) un sujeto (un espíritu) cobarde, mezquino, que marca un límite de una ética, una razón que debe ser aislada con el fin de no contaminar las costumbres del pueblo de dios- es el que se ha apoderado del usufructo de una grandeza cultural que no tuvieron que ganar sino que fue heredada como un el espiritú de la germanitud. Strauss quiere actualizar una moral, una ética, para esta cultura, en una nueva fé. Strauss vuelve a la cuestión de la la fé desde una nueva perspectiva, una perspectiva moderna, una perspectiva de la ciencia y la técnica que habían forjado esa grandeza de la cultura alemana. Aquí es una sugerencia de Strauss o una sutileza de Nietzsche que esta nueva razón, la ciencia, la técnica, se han vuelto una nueva fé. De allí a decir que Dios ha muerto hay un paso. Y solo tres pasos a decir que los alemanes fueron quienes lo mataron en Auswichtz. Esa misma cultura gloriosa ocupó el lugar de dios y realizaron un reino de desenfreno humano que dio lugar de una vez por todas al filisteismo verdadero. Para cerrar esta consideración tan intempestiva como irrelevante con una reflexión. Acaso hay mayor grandeza en poseer una cultura filistea que es consciente que es filistea o una cultura filistea que no es consciente de su condición y se considera una cultura “grandiosa”? En palabras comunes, vale más la nave del capitán Beto o la película “Caballo de Guerra” (que nos trata de mostrar la superioridad moral, no de la “animalidad” que persevera en un lugar tan hostil; sino en la posibilidad [de poder] contar semejante moraleja)?

En otras palabbras, no hay algo de virtuoso en una cultura filistea que se considera tal? No tiene mayor valor estético y de por sí ético ser genuino, leal a una cultura filistea, que pretender una cultura triunfalista que en definitiva, también es filistea?

1 comentario:

Anónimo dijo...

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